lunes, 22 de enero de 2018

La temperatura del año 2017: hadCRUT-4

Las anomalías de temperatura hadCRUT-4, publicadas por la Met Office del Reino Unido son medidas efectuadas por termómetros terrestres. Acaban de publicar los datos del año 2017.

La anomalía de temperatura global del año 2017, con base en el período 1961-1990, ha sido de + 0,68 °C, la tercera más alta desde el año 1850. La tendencia de las temperaturas, desde el año 1980 hasta el 2017, es de + 0,18°C/década.



En el hemisferio norte, la anomalía del año 2017 ha sido de + 0,92°C, también la tercera más alta desde que se tienen datos. La tendencia desde el año 1980 es de + 0,25°C/década. 



En el hemisferio sur, la anomalía del año 2017 ha sido de + 0,43°C, la cuarta mayor desde que se tienen registros históricos. La tendencia desde el año 1980 es de + 0,10°C/década.



En los trópicos (30°S - 30°N), la anomalía de temperatura del año 2017 ha sido de + 0,56°C, la cuarta más alta desde el año 1850. La tendencia desde el año 1980 es de + 0,15°/década.



jueves, 11 de enero de 2018

La temperatura del año 2017 - UAH

UAH (University of Alabama in Huntsville) acaba de publicar las anomalías de temperatura del año 2017, medidas por satélite. El período de referencia abarca los amos de 1981 al 2010.

Las zonas supervisadas por los satélites de UAH son:

Global = 90°S a 90°N

Hemisferio norte = 0° a 90°N

Hemisferio norte = 0° a 90°S

Zona polar hemisferio norte = 60°N a 90°N

Zona polar hemisferio sur = 60°S a 90°S


Globalmente, el año 2017 ha tenido una anomalía de + 0,38°C, siendo el tercer año más caluroso de la serie, después del 2016 y del 1998. Tanto el año 2016 como el 1998 estuvieron influenciados por un fuerte fenómeno de El Niño, lo que contribuyó a sus altas temperaturas. La tendencia es de un aumento de 0,13°C/década.


En el hemisferio norte, la anomalía de temperatura del año 2017 (+ 0,41°C), también ha sido la tercera más alta de la serie histórica, después de los años 2016 y 1998. La tendencia es de un aumento de 0,15°C/década.


Lo mismo podemos decir del hemisferio sur, cuya anomalía en el año 2017 ha sido de + 0,34°C, también la tercera de la serie histórica, después de la de los años 1998 y 2016. La tendencia es a un aumento de 0,10°C/década.


La región del globo donde aumentan más las temperaturas es la zona polar del hemisferio norte, cuya tendencia es a un aumento de 0,25°C/década. En esta zona, la anomalía del año 2017 ha sido de + 0,68°C, tercero de la serie histórica, después de los años 2016 y 2010.


En cambio, en la zona polar del hemisferio sur los datos de las anomalías no muestran ninguna tendencia significativa. La anomalía del año 2017 ha sido de + 0,00°C.


Comparando las tendencias de aumento de temperatura de UAH y REMSS, vemos que los de REMSS son sistemáticamente más elevadas. Una razón puede encontrarse en que UAH mide las zonas entre 90°S y 90°N, mientras que REMSS solo mide las zonas entre 70°S y 82,5°N. Otra es que las medidas de los satélites necesitan multitud de ajustes, tanto orbitales, como de cambio de satélite, como de correcciones sobre la hora del día en que se mide la temperatura de una zona. Los equipos de REMSS y de UAH han ido efectuando ajustes a lo largo del tiempo, pero de manera independiente unos de otros.

No se debe descartar, tampoco, que las medidas de UAH están pilotadas por Roy Spencer, escéptico respecto del cambio climático, mientras que los científicos que pilotan las medidas de REMSS no lo son, lo que pudiera influir sobre los ajustes que cada uno considera necesarios.

En resumen, estas medidas de temperatura por satélite son menos fiables de lo que se pudiera creer.

viernes, 5 de enero de 2018

La temperatura del año 2017 - REMSS

REMSS (Remote Sensing Systems) acaba de publicar las anomalías de temperatura del año 2017, medidas por satélite.

Las zonas supervisadas por los satélites de REMSS van de 70ºS a 82,5ºN, es decir, las zonas cuyos datos comentamos son:

Global = 70°S a 82,5°N
Hemisferio norte = 0° a 82,5°N
Hemisferio norte = 0° a 70°S
Zona polar hemisferio norte = 60°N a 82,5°N
Zona polar hemisferio sur = 60°S a 70°S

Globalmente, el año 2017 ha tenido una anomalía de + 0,63°C, siendo el segundo año más caluroso de la serie, después del 2016. El año 2016 estuvo influenciado por un fuerte fenómeno de El Niño, lo que contribuyó a sus altas temperaturas. La tendencia es de un aumento de 0,191°C/década.


En el hemisferio norte, la anomalía de temperatura del año 2017 (+ 0,72°C), también ha sido la segunda más alta de la serie histórica, después del año 2016. La tendencia es de un aumento de 0,236°C/década.


Lo mismo podemos decir del hemisferio sur, cuya anomalía en el año 2017 ha sido de + 0,54°C, también la segunda de la serie histórica, después de la del año 2016. La tendencia es a un aumento de 0,144°C/década.


La región del globo donde aumentan más las temperaturas es la zona polar del hemisferio norte, cuya tendencia es a un aumento de 0,453°C/década. En esta zona, la anomalía del año 2017 ha sido de + 1,34°C, tercero de la serie histórica, después de los años 2016 y 2010.


En cambio, el la zona polar del hemisferio sur los datos de las anomalías no muestran ninguna tendencia significativa. La anomalía del año 2017 ha sido de + 0,14°C.


domingo, 22 de octubre de 2017

Extensión del hielo marino total

Sumando las extensiones del hielo marino ártico y antártico obtenemos la extensión total. 

Durante la segunda mitad del año 2016 la anomalía era flagrante: al final de año la extensión total de hielo marino era 2,4 millones de km2 inferior al promedio de los 35 años anteriores (18.4 millones de km2 contra 20,8).

La situación durante el año 2017 era todavía peor, ya que la extensión de hielo marino se mantenía inferior a la del año 2016. Sin embargo, a partir de finales de setiembre de 2017, la extensión total de hielo marino ha sobrepasado a la del año anterior, situándose, a 19 de octubre, en 24,6 millones de km2, por un promedio de 26,3 durante el período 1980 – 2015, y por un valor de 23,2 a la misma fecha de 2016.


Extensión del hielo marino antártico

El pasado 9 de octubre la extensión de hielo marino antártico alcanzó su máximo anual, con un valor de 18,065 millones de km2. Es el valor más bajo desde que se tienen registros por satélite, es decir, desde 1978. Tanto este año 2017 como el anterior, siguen a dos años en que la extensión máxima de hielo marino antártico ha sido la mayor de la serie histórica, lo que muestra la variabilidad.

La tendencia de los valores máximos anuales es de un aumento de 21.400 km2/año, pero esta tendencia es poco significativa, ya que presenta un coeficiente de regresión muy bajo: R2 = 0,20.





Los valores diarios han sido bastante bajos durante todo el año.


sábado, 21 de octubre de 2017

La extensión de hielo marino ártico

La extensión de hielo marino ártico alcanzó su mínimo el pasado 12 de septiembre, fecha en la que alcanzó una extensión de 4,61 millones de km2.




Desde que se tienen medidas por satélite, es decir, desde el año 1979, esta extensión mínima ha ido disminuyendo a razón de una media de 87.400 km2 por año, aunque los últimos 10 años parece que se haya estabilizado. Entre la década de los años 80 y la década actual, la extensión mínima de hielo marino ártico ha perdido más de 2,5 millones de km2, es decir, un 36% de su extensión.



Si miramos la evolución día a día por décadas, podemos observar que en el año 2017 comenzó con una extensión de hielo más pequeña que la media de los años 2010 a 2016, pero que se ha ido acercando, por lo que ahora mismo la extensión de hielo es más o menos la misma que la de la media de los años 2010 a 2016.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

Las plagas de langostas y el calentamiento global


El aumento del CO2 atmosférico contribuye a un mayor crecimiento de las plantas. Por otra parte, el calentamiento global puede tender a aumentar la superficie verde del planeta. Este es un argumento que emplean los que consideran que ni el aumento del CO2 atmosférico ni el aumento de la temperatura global que de él se deriva, son perjudiciales para la humanidad. Y es posible que, en todo o en parte, tengan razón.

Sin embargo, el aumento de las temperaturas puede inducir otros fenómenos muy perjudiciales para la agricultura, como el aumento de las plagas de langostas. El artículo Climate-driven geographic distribution of the desert locust during recession periods: Subspecies’ niche differentiation and relative risks under scenarios of climate change, recientemente publicado, alerta sobre esta posibilidad.

Las langostas del desierto son una plaga importante en numerosos cultivos y pastos a lo largo de una extensa área de casi 30 millones de km2, cubriendo África al norte del ecuador, el Cercano Oriente, la Península Arábiga y el subcontinente indio. Al igual que otras langostas, las langostas del desierto pueden pasar de una fase solitaria con bajas densidades de población durante las recesiones (períodos de calma), a una fase gregaria con altas densidades de población durante las invasiones, cuando los enjambres pueden devastar la agricultura.

El cambio climático actual y futuro podría afectar el riesgo de las plagas de langosta en diversos grados. Son condiciones climáticas favorables (lluvias fuertes y altas temperaturas) las que provocan invasiones desde áreas de distribución más limitadas en el desierto. Por lo tanto, es imprescindible evaluar la probable evolución de esta plaga agrícola con el fin de realizar los ajustes necesarios a la actual estrategia de prevención a tiempo. Gracias a los datos históricos (1930-2000) compartidos por el Servicio de Información sobre la Langosta del Desierto de la FAO (DLIS-FAO), un equipo conjunto del INRA / CIRAD pudo estudiar el nicho climático y la distribución de las especies durante las recesiones, posibles cambios climáticos entre ahora y 2050 o 2090, en línea con dos escenarios climáticos futuros.

La langosta del desierto tiene dos subespecies, una (la más peligrosa desde el punto de vista agrícola) al norte del ecuador, y la otra (menos conocida) en el sur de África. Los resultados de la investigación mostraron que, aunque las dos subespecies ocupan diferentes nichos climáticos en sus respectivas zonas de recesión, han mantenido sus nichos ambientales a lo largo de su evolución. Este mantenimiento del nicho implica que, si el clima en el sur de África se volviera más similar al del Norte, la subespecie del Sur podría llegar a ser tan peligrosa como la del Norte. Además, a la luz del cambio climático, las previsiones a gran escala disponibles sugieren que es probable que la subespecie del sur se propague.

La subespecie septentrional, por su parte, es probable que encuentre condiciones climáticas más extremas que podrían reducir su área de distribución general durante las remisiones. Sin embargo, esa contracción se refiere principalmente al corazón hiperárido del Sahara y no al área donde brota la langosta del desierto, donde comienzan los primeros enjambres adultos. Otra consecuencia más preocupante del cambio climático es la probable dispersión local en las márgenes de la actual zona de distribución geográfica, como el Sahel costero en el Sur.

Hay que considerar que las plagas de langosta constituyen un sistema adaptativo complejo, por lo que es difícil predecir con exactitud como les podrá afectar el calentamiento global. Pero hay indicios de que las plagas de langosta irán en aumento, lo que puede contrarrestar el supuesto aumento de la producción agrícola.