domingo, 22 de octubre de 2017

Extensión del hielo marino total

Sumando las extensiones del hielo marino ártico y antártico obtenemos la extensión total. 

Durante la segunda mitad del año 2016 la anomalía era flagrante: al final de año la extensión total de hielo marino era 2,4 millones de km2 inferior al promedio de los 35 años anteriores (18.4 millones de km2 contra 20,8).

La situación durante el año 2017 era todavía peor, ya que la extensión de hielo marino se mantenía inferior a la del año 2016. Sin embargo, a partir de finales de setiembre de 2017, la extensión total de hielo marino ha sobrepasado a la del año anterior, situándose, a 19 de octubre, en 24,6 millones de km2, por un promedio de 26,3 durante el período 1980 – 2015, y por un valor de 23,2 a la misma fecha de 2016.


Extensión del hielo marino antártico

El pasado 9 de octubre la extensión de hielo marino antártico alcanzó su máximo anual, con un valor de 18,065 millones de km2. Es el valor más bajo desde que se tienen registros por satélite, es decir, desde 1978. Tanto este año 2017 como el anterior, siguen a dos años en que la extensión máxima de hielo marino antártico ha sido la mayor de la serie histórica, lo que muestra la variabilidad.

La tendencia de los valores máximos anuales es de un aumento de 21.400 km2/año, pero esta tendencia es poco significativa, ya que presenta un coeficiente de regresión muy bajo: R2 = 0,20.





Los valores diarios han sido bastante bajos durante todo el año.


sábado, 21 de octubre de 2017

La extensión de hielo marino ártico

La extensión de hielo marino ártico alcanzó su mínimo el pasado 12 de septiembre, fecha en la que alcanzó una extensión de 4,61 millones de km2.




Desde que se tienen medidas por satélite, es decir, desde el año 1979, esta extensión mínima ha ido disminuyendo a razón de una media de 87.400 km2 por año, aunque los últimos 10 años parece que se haya estabilizado. Entre la década de los años 80 y la década actual, la extensión mínima de hielo marino ártico ha perdido más de 2,5 millones de km2, es decir, un 36% de su extensión.



Si miramos la evolución día a día por décadas, podemos observar que en el año 2017 comenzó con una extensión de hielo más pequeña que la media de los años 2010 a 2016, pero que se ha ido acercando, por lo que ahora mismo la extensión de hielo es más o menos la misma que la de la media de los años 2010 a 2016.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

Las plagas de langostas y el calentamiento global


El aumento del CO2 atmosférico contribuye a un mayor crecimiento de las plantas. Por otra parte, el calentamiento global puede tender a aumentar la superficie verde del planeta. Este es un argumento que emplean los que consideran que ni el aumento del CO2 atmosférico ni el aumento de la temperatura global que de él se deriva, son perjudiciales para la humanidad. Y es posible que, en todo o en parte, tengan razón.

Sin embargo, el aumento de las temperaturas puede inducir otros fenómenos muy perjudiciales para la agricultura, como el aumento de las plagas de langostas. El artículo Climate-driven geographic distribution of the desert locust during recession periods: Subspecies’ niche differentiation and relative risks under scenarios of climate change, recientemente publicado, alerta sobre esta posibilidad.

Las langostas del desierto son una plaga importante en numerosos cultivos y pastos a lo largo de una extensa área de casi 30 millones de km2, cubriendo África al norte del ecuador, el Cercano Oriente, la Península Arábiga y el subcontinente indio. Al igual que otras langostas, las langostas del desierto pueden pasar de una fase solitaria con bajas densidades de población durante las recesiones (períodos de calma), a una fase gregaria con altas densidades de población durante las invasiones, cuando los enjambres pueden devastar la agricultura.

El cambio climático actual y futuro podría afectar el riesgo de las plagas de langosta en diversos grados. Son condiciones climáticas favorables (lluvias fuertes y altas temperaturas) las que provocan invasiones desde áreas de distribución más limitadas en el desierto. Por lo tanto, es imprescindible evaluar la probable evolución de esta plaga agrícola con el fin de realizar los ajustes necesarios a la actual estrategia de prevención a tiempo. Gracias a los datos históricos (1930-2000) compartidos por el Servicio de Información sobre la Langosta del Desierto de la FAO (DLIS-FAO), un equipo conjunto del INRA / CIRAD pudo estudiar el nicho climático y la distribución de las especies durante las recesiones, posibles cambios climáticos entre ahora y 2050 o 2090, en línea con dos escenarios climáticos futuros.

La langosta del desierto tiene dos subespecies, una (la más peligrosa desde el punto de vista agrícola) al norte del ecuador, y la otra (menos conocida) en el sur de África. Los resultados de la investigación mostraron que, aunque las dos subespecies ocupan diferentes nichos climáticos en sus respectivas zonas de recesión, han mantenido sus nichos ambientales a lo largo de su evolución. Este mantenimiento del nicho implica que, si el clima en el sur de África se volviera más similar al del Norte, la subespecie del Sur podría llegar a ser tan peligrosa como la del Norte. Además, a la luz del cambio climático, las previsiones a gran escala disponibles sugieren que es probable que la subespecie del sur se propague.

La subespecie septentrional, por su parte, es probable que encuentre condiciones climáticas más extremas que podrían reducir su área de distribución general durante las remisiones. Sin embargo, esa contracción se refiere principalmente al corazón hiperárido del Sahara y no al área donde brota la langosta del desierto, donde comienzan los primeros enjambres adultos. Otra consecuencia más preocupante del cambio climático es la probable dispersión local en las márgenes de la actual zona de distribución geográfica, como el Sahel costero en el Sur.

Hay que considerar que las plagas de langosta constituyen un sistema adaptativo complejo, por lo que es difícil predecir con exactitud como les podrá afectar el calentamiento global. Pero hay indicios de que las plagas de langosta irán en aumento, lo que puede contrarrestar el supuesto aumento de la producción agrícola.

lunes, 7 de agosto de 2017

El aumento del nivel del mar se acelera

Hace un par de meses se publicó el artículo “Reassessment of 20th century global mean sea-level rise", en el que los autores han reconstruido el nivel medio del mar desde el año 1902 hasta el año 1992. A partir de esta fecha se monitorizan por satélite constantemente los niveles del mar en todos los océanos, lo que nos da una medida bastante fiable.

Antes de 1992, la información sobre el aumento del nivel global medio del mar provenía de una red de mareógrafos ubicados a lo largo de las costas. Estos instrumentos miden el nivel del mar relativo a su posición en lugares específicos de la costa y, por lo tanto, las medidas están contaminadas por el movimiento de tierras vertical de la corteza terrestre y por los patrones de variabilidad regionales que resultan de la redistribución del viento, de los cambios en la circulación de los océanos o por los efectos gravitacionales de la redistribución de masas de agua y hielo en la superficie del planeta. Como consecuencia, hay grandes discrepancias entre las anteriores reconstrucciones del nivel global medio del mar (1,3-2 mm/año para el siglo XX)

Los autores de este artículo observaron más atentamente en su estudio los registros disponibles de los mareógrafos y la información auxiliar de los posibles factores de contaminación, y reconstruyeron la evolución del nivel global medio del mar desde 1902.  Para ello, seleccionaron solo los registros más largos y de más calidad, que son los que mejor cubren los océanos. A continuación, corrigieron cada uno de estos registros del nivel del mar con respecto a todos los factores potenciales de contaminación, antes de hacer la media global.

La nueva reconstrucción muestra un aumento significativamente más lento del nivel global medio del mar antes de 1993, cuando empezaron las medidas de satélites, mientras que desde entonces coinciden con estas observaciones independientes de los satélites de 1993 a 2012.


De 1902 a 1992 el incremento medio anual del nivel del mar fue de 1,8 mm, mientras que los valores de 1993 a 2012 muestran un valor de 3,1 mm/año.

Esta aceleración del aumento del nivel del mar es coherente con lo que se sabe de las consecuencias del aumento global de la temperatura atmosférica: durante la mayor parte del siglo XX, la fusión de los glaciares de montaña y la expansión térmica dominaron el desarrollo del nivel global medio del mar. Esto ha cambiado en las últimas décadas, cuando las capas polares de hielo empezaron a canalizar cada vez más masa de agua a los océanos. En la actualidad, las contribuciones de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida ya han superado la contribución de los glaciares de montaña.

jueves, 6 de julio de 2017

La temperatura del primer semestre de 2017

RSS (Remote Sensing Systems) acaba de publicar los datos de temperatura de la baja troposfera del mes de junio, medidos por satélite.

La anomalía media del primer semestre de este año ha sido de +0,58°C, tomando como base el período 1979-1988. Esta anomalía solo fue superada por la del primer semestre de los años 2016, 2010 y 1998. La tendencia es un aumento de 0,18°C/década.


Nota: hay que señalar que RSS ha hecho una nueva versión de sus datos (V4.0), lo que ha llevado a modificar de manera importante los resultados de sus medidas, según se puede ver en este artículo. Con la antigua versión, la tendencia global de 1979 a 2016 era de +0,134°C/década, mientras que, con la nueva, esta tendencia es de +0,174°C/década. Esta nueva versión muestra, por tanto, un calentamiento global bastante superior al de la antigua.

martes, 13 de junio de 2017

La reconstrucción de las temperaturas del Holoceno

En el año 2013 se publicó el artículo A Reconstruction of Regional and Global Temperature for the Past 11,300 Years, cuyos autores son Shaun A. Marcott, Jeremy D. Shakun, Peter U. Clark, Alan C. Mix. En este artículo se hizo una reconstrucción del clima desde el año 9340 a.C. hasta el año 1940 de nuestra era.


De esta reconstrucción se deduce que, después de la última glaciación, la temperatura global fue aumentando hasta el año 7.500 a.C. aproximadamente, para seguir constante durante unos 4.500 años (el llamado óptimo del Holoceno), para empezar, a partir de aquel momento, una disminución paulatina de las temperaturas. Podríamos decir que íbamos camino de una nueva glaciación.

La causa de esta disminución de las temperaturas la podemos encontrar en el cambio de la distribución de la radiación solar sobre el planeta a través de las estaciones. Estos cambios son los ciclos de Milankovitch, responsables del inicio y del fin de las glaciaciones.

En la reconstrucción citada podemos ver que, a partir del año 1800, aproximadamente, las temperaturas experimentan un aumento importante. Es el primer efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero fruto de la primera revolución industrial.

A los datos de la reconstrucción citada (en azul) hemos añadido los valores reales de las anomalías de temperatura de la serie HadCRUT4 (en naranja) hasta el año 2016.  

Vemos claramente que se ha revertido la tendencia al enfriamiento global del planeta de los últimos 5.000 años. La brusquedad de este aumento de temperatura de los últimos 200 años parece indicar que no se trata de un fenómeno natural.

Datos de la reconstrucción delos últimos 11.300 años